Flores para una utopía

Flores para una utopía

By Vanessa García-Osuna for Tendencias del Mercado del Arte - May 2018

La hermandad de hombres que viven en paz de la que hablaba John Lennon en Imagine, es la misma con la que sueña Arne Quinze (Sint-Martens-Latem, 1971), un artista que se vale de sus manos y su imaginación para construir la utopía. “Cuando las ciudades se perciban como museos al aire libre, la gente empezará a ver el arte como una realidad, como parte de su vida cotidiana y como una influencia positiva en la calidad de vida y el bienestar general –sostiene- Para ello hay que tratar de transformar las actitudes negativas en positivas y animar a la gente a perder el temor a hablar con extraños. Sobre esos cimientos deben construirse las relaciones humanas”. Quinze, que reparte su tiempo entre Shanghai y su Bélgica natal, empezó haciendo graffitis por las calles y empujado por la curiosidad, y sin recibir formación académica, comenzó a hacer incursiones en la pintura, la escultura y las videoinstalaciones. Su reconocimiento internacional le llegó con sus instalaciones públicas, con las que invitaba al transeúnte a detenerse y reflexionar sobre uno de los grandes males de nuestra época: la soledad. Su último proyecto, Mi jardín secreto, es una serie pictórica en la que ha recreado un fragante vergel de colores eléctricos. Pero detrás de esta fantasía floral hay un alegato contra la destrucción de la naturaleza, un grito para despertar la conciencia del espectador y hacer del mundo un lugar mejor.

 ¿Siempre tuvo claro que quería ser artista?
Yo digo que nací artista, hice mis primeros trabajos a los tres años. Dedicarte al arte no es una decisión obvia que tomas en un determinado momento, sino que es algo que va madurando dentro de ti, hasta que se convierte en tu forma de vida.

 Sus comienzos fueron en el mundo del graffiti. ¿Cómo recuerda aquella etapa?
Lo que me motivaba entonces era dar color a las ciudades, que me parecían muy grises y aburridas. Cuando tenía 15 años solía deambular por las calles de Bruselas y Ámsterdam, pertrechado con mis botes de pintura. Trabajé con artistas urbanos como Futura2000, Mode2, Quick... Hace unos meses, cuando visité una exposición sobre los orígenes del grafitti en el Museo Bozar de Bruselas, redescubrí para mi sorpresa, que habían expuesto muchos de mis viejos trabajos.

Arne Quinze for My Secret Garden at Maruani Mercier